
Teóricamente es evidente el papel de la cultura en la construccion de la identidad de las personas, sin embargo en la vida cotidiana, nos es dificil entender que lo que nosotros concebimos como la realidad, depende de ciertos valores compartidos y aprendidos y llegamos a pensar que todos ven las cosas como nosotros.
De la misma manera aprendemos a ver las cosas como no fue enseñado o establecido, formando así en nuestra mente los paradigmas que nos definen la estructura y el orden de las cosas.
El trabajo fundamental de la cultura consiste en organizar estructuralmente el mundo que rodea al hombre. La cultura es un generador de estructuralidad; es así como crea alrededor del hombre una socio-esfera que, al igual que la biosfera, hace posible la vida, no orgánica, obviamente, sino de relación.
Esta esta socio-esfera es en cierta manera el paradigma organizacional en el que nos desenvolvemos y lo que no nos permite en la mayoría de los casos, entender la realidad de manera distinta a la que ya hemos construido.
Sin embargo, si queremos tener un buen manejo de una identidad, es importante conocer y estar conciente precisamente de ese vagaje cultural (a pesar de lo difícil que es por estar dentro de esa esfera) que nos constituye con entidades. Lo mismo sucede en el ámbito de la identidad corporativa, esta se maneja en una socio-esfera, y es muy importante entonces para el manejo de la "imagen" corporativa, poder proyectar precisamente ese contraste que define a la empresa como distinta a las demás, por medio de estrategias de comunicación.

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